Brexit, China, la retirada de estímulos… ¿Dónde estallará la próxima crisis financiera?

La acumulación de deuda y el populismo, entra las preoupaciones

Desde que en 1636 estalló la primera burbuja especulativa de la historia con la crisis de los Tulipanes en los Países Bajos, las crisis financieras se han sucedido con mayor o menor frecuencia a nivel global y son muchos los analistas que ya buscan cuál podría ser el detonante del próximo estallido.

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“Aunque vivimos en un mundo de volatilidad extremadamente baja, con el VIX situándose en mínimos históricos este verano, pensamos que el periodo en el que vivimos es especialmente vulnerable a las crisis económicas”, señala el equipo de análisis de Deutsche Bank.

Uno de los problemas que preocupan a los analistas es la acumulación de deuda a nivel global. “El montante total de deuda es más alto de lo que era antes del estallido de la crisis cada vez que comienza una recuperación, lo que sienta las bases para la próximas crisis”, reflexionan desde la entidad alemana.

Teniendo presente la dificultad que entraña identificar dónde podría estar la clave de la próxima crisis financiera y señalan 11 posibles candidatos. “Estamos más seguros de que no pueden ser evitadas en este entorno financiero que de dónde se producirá”, reconocen los analistas de banco.

La gran estampida de los bancos centrales

Tras la última gran crisis económica, los bancos centrales de casi todo el mundo desarrollado sacaron toda su artillería para tratar de sostener los mercados financieros y ahora llega el momento de retirar los estímulos, una bomba de relojería que no será fácil de desactivar.

“Es prudente considerar que estamos en un punto único en cuanto a la relación entre deuda, tipos de interés y el balance de los bancos centrales”, inciden en Deutsche Bank. “Este es un camino en lo desconocido y la historia sugiere que habrá consecuencias sustanciales por el movimiento. Especialmente teniendo en cuenta el elevado nivel de precio de algunos activos”, reza el documento.

¿Nos hemos quedado sin munición?

Otro de los temas que está en boca de los economistas es la longevidad del actual ciclo económico. El actual es el tercero más largo de la historia, con una duración que se acerca a los 100 meses, frente a la media de 40 desde 1854. “Ha habido 34 ciclos expansivos y 33 recesiones. Uno puede estar tan seguro de que el día sigue a la noche como de que hay una recesión en camino”, señalan en el banco alemán.

“Existe el sentimiento de que los excesos del sistema en los últimos años implican que cada recesión es sistemáticamente más y más peligrosa. Como consecuencia, los bancos centrales y los gobiernos han tendido a hacer todo lo posible para prevenir [las crisis] (…), y en algún momento tendrán las manos más atadas que nunca”, explican con respecto a este riesgo.

¿Y si la inflación sigue fallando?

El principal mandato de los grandes bancos centrales desarrollados es mantener la inflación en la zona del 2%, un objetivo que en los últimos años se ha convertido en prácticamente una utopía. Así, en Deutsche Bank se preguntan que pasaría si este problema persistiese y como consecuencia continuasen las compras de deuda y los tipos negativos.

“La principal preocupación sería el impacto en la percepción de la estabilidad y la rentabilidad del sector bancario, especialmente en Europa, donde las entidades son probablemente más vulnerables y tienen una influencia mayor que en Estados Unidos”, aseguran.

¿Estallará la crisis en Italia?

Aunque el problema del populismo se ha atajado en el Viejo Continente en muchos países, en Italia este movimiento sigue teniendo un gran apoyo en un entorno en el que su sector bancario no ha hecho los deberes y en el que la deuda gubernamental supone más del 130% del PIB.

“Aunque la cantidad de activos dudosos puede estar mejorando y sea una preocupación menor que antes, la tenencia de deuda soberana de los bancos locales añaden otra dimensión a la ecuación. Los ingredientes están ahí mezclados, pero si esta es la receta para el desastre o no solo lo dirá el tiempo”, advierten en Deutsche Bank.

Una crisis China

Dos de los últimos grandes sustos en el mercado han venido de la mano de China. En agosto de 2015 se instauraron las dudas sobre el ritmo de desaceleración de la economía del gigante asiático y en el arranque de 2016 la devaluación de su moneda puso en jaque las bolsas de medio mundo. Ahora, ha salido del radar de los inversores, pero los problemas del país no han desaparecido.

“Las señales de alarma existen y las vulnerabilidades fundamentales siguen existiendo. Pero el tema principal podría ser más ‘cuando’ que ‘y si’ la burbuja estalla. El problema ha sido pasado de gobierno en gobierno y con otra remodelación del liderazgo en camino a finales de año, veremos si los problemas vuelven a quedarse sin resolver”, inciden en el banco.

El desequilibrio de las balanzas

El proceso de globalización en el que el mundo está inmerso desde en las últimas décadas, ha llevado a que haya una permisividad con grandes desequilibrios de las balanzas, lo que hace a las economías más vulnerables. “El periodo de desequilibrios ha coincidido con uno de crisis financieras más regulares”, advierten en Deutsche Bank.

La amenaza del populismo

Aunque parte de estos movimientos han sido atajados, en menos de año y medio hemos visto la victoria del Brexit, la elección de Donald Trump en EEUU y la victoria de Macron, amistosa para el mercado pero anti establishment, en Francia. Todo esto, sin olvidar la amenaza del Movimiento 5 Estrellas en Italia.

“Aunque el populismo no ha desestabilizado aún los mercados financieros, el nivel de incertidumbre seguirá siendo alto mientras este tipo de partidos siga teniendo poder en las elecciones”, señalan.

Los precios de los activos sucumben a la gravedad

El MSCI World Index escala hasta máximos históricos. Los índices estadounidenses también están en su nivel más alto de la historia. Y la rentabilidad de la deuda nunca había sido tan baja. Este cóctel hace que los analistas se pregunten cuánto tiempo puede sostenerse esta tendencia.

“Aunque no hay detonantes obvios para que las valoraciones históricamente altas se corrijan, mientras sigan altas siempre habrá un riesgo de una corrección súbita que podría desestabilizar un sistema financiero y una economía global que parece necesitar estas valoraciones tan elevadas”, indican desde el banco alemán.

Japón, ¿un letargo permanente?

Aunque las advertencias en torno a Japón se han silenciado en los últimos años, las condiciones en el país del sol naciente no han cambiado sustancialmente. “Cualquier artículo que se escriba discutiendo sobre si el país puede ser el motivo de la siguiente crisis podría ser similar a uno que se haya escrito durante la última década”, inciden en Deutsche Bank.

De este modo, desde el banco teutón advierten sobre el peligro de “volverse complaciente con que algo que no ha sucedido hasta ahora puede evitarse para siempre”. “Si miras las finanzas y la demografía del país sin saber su viaje desde el estallido de su burbuja hace ya 27 años sería muy difícil no estar sumamente preocupado”, reflexionan.

El Brexit

Cuando los ciudadanos del Reino Unido decidieron en junio del año pasado abandonar la UE los mercados sufrieron fuertes caídas de las que ya se han recuperado. Pero aunque las bolsas hayan vuelto al lugar dónde estaban -y bastante más arriba- la incertidumbre sobre el proceso no ha desaparecido ni un ápice.

“Una crisis financiera real podría emerger si el Reino Unido tiene una salida dura y dramática de la UE, con una ruptura completa de las relaciones con el bloque. Esto no solo tendría implicaciones para el país y para la región, también en la geopolítica”, señalan en Detusche Bank, al tiempo que recuerdan que es “prácticamente imposible saber cómo se producirá la salida”.

¿Y si se acaba la liquidez?

La oleada de liquidez con la que los bancos centrales desarrollados han inundado los mercados ha provocado una situación excepcional, en la que un golpe de timón podría provocar un terremoto. “La preocupación es qué pasaría si el contexto cambiase o si de repente comenzasen a salir flujos”, explican en Deutsche Bank.

“Es posible que una falta de liquidez magnificase una crisis existente o volviese una situación macro complicada en una más que crear una por si mismo. Pero, ciertamente, es un tema a vigilar de cerca”, finalizan.

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