Retrato de Isabel II de Franz Xavier Winterhalter

El día que la reina Isabel II estuvo a punto de ser embestida por un toro

El 21 de enero de 1851 un enorme morlaco a la fuga sembró el pánico en Atocha y casi cambia la historia de España

La vida de la reina Isabel II siempre estuvo ligada a la Virgen de Atocha. El fervor que la preciada talla generaba en la reina era muy grande. Fue ella la que se preocupó personalmente de restablecer el culto en el santuario de Atocha tras los destrozos que, durante la ocupación de Madrid en 1808, ocasionaron las tropas francesas. También fue su benefactora y protectora hasta lograr que fuera elevado a la dignidad de basílica el 12 de noviembre de 1863 a petición suya, gracia que le fue otorgada por el Papa Pío IX. La reina incluso regaló una corona de plata dorada para la Virgen y otra más pequeña para el Niño por el milagro que Nuestra Señora obró al salir ilesa del atentado en la que fue apuñalada por el cura Martín Merino el 2 de febrero de 1852.

Un año antes de que eso ocurriera, en una de sus visitas al santuario, la reina Isabel II vivió otro particular «milagro». Tal y como recoge José del Corral en su obra Sucedió en Madrid (Ed. La Librería), el 21 de enero de 1851, un toro bravo se escapó de los toriles del coso de la Puerta de Alcalá. El morlaco, a sus anchas, sembró el pánico entre los viandantes y, en las inmediaciones de Atocha, alcanzó el coche de caballos de la reina.

La bestia se situó en paralelo mientras el cochero, desesperado por la peligrosa situación, hizo correr todo lo que pudo a los caballos. Tras mantener una improvisada carrera con el toro, éste se cansó de perseguir el coche. El suceso quedó en un susto que podría haber acabado en tragedia, cambiando así la historia de España.

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