Julián Assange, en el balcón de la embajada de Ecuador en Londres

La extradición de Assange a EE.UU., improbable

WikiLeaks volcó en la red una versión pirata gratis del libro del periodista Michael Wolff que ofrece un retrato negativo del primer año de Trump

El gran temor para Julian Assange era una extradición a EE.UU., donde se lo podría juzgar por los secretos de estado publicados en WikiLeaks y obtenidos por la exsoldado Chelsea Manning. Durante años se ha hablado de una petición secreta de arresto y extradición de las autoridades estadounidenses a sus colegas en Londres, pero esa posibilidad parece cada vez menos cierta. Ello a pesar de que el año pasado el fiscal general, Jeff Sessions, asegurara que el arresto de Assange era una «prioridad» y que se deslizara en la prensa que la Justicia había preparado cargos. La realidad es que nada de ello se ha concretado y que el perdón presidencial otorgado por Obama a Manning apunta también en la dirección contraria.

 

A esto se suma que el perfil político de Assange ha evolucionado. En los últimos tiempos, parece un activista más cercano a los intereses de figuras nacionalistas como Donald Trump y Vladimir Putin. El primero celebró con ganas las filtraciones de material pernicioso para la candidatura demócrata que ejecutó WikiLeaks (al parecer, con la colaboración de «hackers» rusos). Assange, además, mantuvo correspondencia con el hijo mayor de Trump durante la campaña, llegó a pedir que se le otorgara el cargo de embajador en Australia y sigue practicando filtraciones en línea con los intereses de Trump. Por ejemplo, esta semana volcó en la red una versión pirata gratis del libro del periodista Michael Wolff que ofrece un retrato negativo del primer año de Trump en la Casa Blanca, con el posible efecto de debilitar sus ventas. Cuando a Trump se le preguntó el año pasado sobre la conveniencia de arrestar a Assange, respondió que él no formaba parte de esa decisión, que correspondía a la fiscalía.

 

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