Nadie atrapa más droga que España

Cuatro de cada 10 kilos de cocaína y 7 de cada 10 de hachís que se incautan en Europa caen en España

No es ningún secreto que el acoso policial ha obligado ya a los traficantes a modificar las rutas por las que tradicionalmente se introducía la droga en España. Hace ocho meses, el Kraken I -interceptado con 5.529 kilos de cocaína, el mayor alijo aprehendido nunca a flote por las fuerzas de seguridad españolas- se convertía en el primer narconavío con destino a nuestro país neutralizado frente a las costas de Ecuador, esto es, en aguas del Pacífico, por las que de siempre ha transitado la mercancía de los países productores de Latinoamérica rumbo a México y Estados Unidos. Pero no hacia Europa.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, constataba ayer la realidad de este desplazamiento de rutas al analizar durante una visita a la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional los datos de 2017 que revelan un éxito cuantitativo sin precedentes en la lucha contra el narcotráfico -España ha incautado un 115% más de cocaína, un 88,4% más de heroína y un 55,7% más de marihuana-, pero también el triunfo de poner en jaque a las mafias que comercian con estas sustancias. Para ellas, explicó ayer el ministro, nuestro país ha alcanzado la categoría de «barrera», un muro de contención que frena sus intentonas.

Alternativas de entrada

La droga es, con muchísima diferencia, el negocio más rentable del crimen organizado y su puerta de entrada a Europa es España. Lo demuestra el hecho de que el 40% de la cocaína procedente de Latinoamérica y el 70% del hachís de Marruecos que se ha intervenido en todo el continente se ha capturado aquí.

Semejante eficacia ha llevado a los narcotraficantes a buscar alternativas de entrada, hoy de sobra conocidas, que para la cocaína pasan a través de Bélgica y Holanda y, en el caso del hachís, transitan por vías más allá de la clásica del Estrecho de Gibraltar, como las que conducen por tierra a Libia y Egipto y de ahí, al sur europeo a través del Mediterráneo oriental.

Preocupación aparte mostró el ministro en relación a los circuitos de otra sustancia, la heroína, cuya producción aumenta en Afganistán. Se cree que habrá un «aumento importante» de los intentos de las organizaciones criminales por introducir esa droga mediante buques mercantes y contenedores con destino en los puertos de Barcelona y Valencia. Un síntoma ha sido ya la aprehensión de 330 kilos de heroína en la capital catalana procedentes de Turquía.

Nuevas técnicas

La presión policial ha trastornado también los «modus operandi» del narcotráfico, de manera que ha quedado superada la técnica habitual de enviar a través de empresas de exportación un contenedor de cocaína entre otros muchos de mercancías convencionales, caso de muslos de pollo, sacos de fertilizante, plátanos o aguacates, como se ha visto en operaciones desarrolladas en España.

Prolifera en su lugar el llamado «drop off», según el cual «barcos nodriza» transportan la droga en fardos dotados de un dispositivo de geolocalización que luego lanzan al agua para que sean recogidos por lanchas rápidas o pequeñas embarcaciones que a su vez las terminan depositando en tierra.

Juan Ignacio Zoido señaló que este año se ha producido un récord histórico de destrucción de drogas con un total de 447 toneladas, un 30,73% más que en 2016 cuando se acabó con 365.334 kilos de estas sustancias. Hasta la fecha el mejor dato histórico de destrucción de droga databa de 2013 cuando se destruyeron un total de 454 toneladas.

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